Consejos para disfrutar al máximo un vino

Para degustar un vino y sacarle el máximo provecho no es necesario ser un sumiller. Solo seguir algunos pasos.

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En España tenemos una gran cultura del vino. No en vano, somos uno de los primeros productores de vinos de alta calidad a nivel internacional. Sin embargo, en otros sitios aprecian los vinos mucho más que nosotros, a pesar de tener una menor cultura y conocimientos de los que están a nuestro alcance. No hace falta ser un profesional de las catas, sino aprender a apreciarlo y probarlos una y otra vez. Cuantos más vinos hayas probado, más fácil te será disfrutar de ellos. Los expertos de vinosofos dan algunas claves para que esta bebida tan nuestra sea mucho más agradable a tu paladar.

Infórmate sobre el vino que vas a tomar

Antes siquiera de acercar la copa a tu nariz, trata de averiguar toda la información posiblesobre el origen del vino. Quién lo produce, dónde se cultivan las uvas y hasta cómo se mezclan. No se trata de que puedas dar una clase magistral a tus invitados, sino de preparar todos los sentidos para cuando llegue el momento de tomarlo. Aunque no te lo creas, notarás muchos más matices si antes conoces detalles acerca de las características del vino que tienes delante.

Sírvelo a su temperatura ideal

Cada vino tiene unas características únicas, de modo que no puedes almacenarlos y conservarlos todos en las mismas condiciones. La temperatura ambiente nunca es la adecuada para disfrutar todos los matices que tiene, de modo que te perderás una parte importante de lo que hace que un vino en concreto sea digno de tomar.

Dependiendo de si es blanco, tinto o rosado. De si es espumoso o dulce. De si tienes en la mano un vino joven o uno de crianza, los grados a los que se tiene que servir serán distintos.

¿Cómo puedes saber la temperatura de servicio adecuada para cada vino? En realidad es bastante sencillo, porque en cada botella se muestra información de utilidad para tomarlo, entre la que destacan los grados de temperatura ideales para sacar el máximo.

Utiliza herramientas adecuadas

La forma de abrir y servir una botella de vino también tiene su importancia. Lo primero que tienes que hacer es usar un buen sacacorchos que te permita extraer sin problemas el tapón de la botella. Los hay de muchas clases, aunque lo ideal es invertir en uno bueno, que no rompa el corcho. Si esa así, lo más normal es que en el vino queden restos que hagan bastante desagradable la experiencia.

Otro objeto muy útil, aunque no imprescindible, es el decantador. Con este artilugio podrás eliminar los posos que se hayan quedado en el fondo de la botella, además de airear el vino y hacer que su aroma y sabor sean más intensos.

Las copas

Tras abrir la botella dejando el corcho intacto y airear el vino de su interior, llega el momento de servirlo en una copa. La mejor copa es la de cristal fino, que casi suene cuando el líquido cae sobre él. En cuanto al tamaño, busca una que tenga unas dimensiones generosas, salvo el cava o el champán, que se sirve en copas aflautadas.

No sirvas nunca un vino en un vaso, a no ser que quieras sentir el efecto de taberna del siglo de oro. O que tomes un tinto “peleón” que sabe igual hasta de la botella. Algunos establecimientos usan vasos de sidra para servir el vino. Pero por algo se llaman vasos de sidra y no vasos de vino, ¿no crees?

La copa nunca debe estar más llena de los dos tercios. Así el vino seguirá aireándose y llegará a tu paladar en las mejores condiciones. Y procura que el cuello de la botella no toque el cristal de la copa. Es mejor elevarla un poco y que el caldo se deslice hacia el fondo.

Si caen algunas gotas fuera, limpia con un paño o una servilleta limpia. El momento de tomar un vino es muy importante y todo tiene que estar pulcramente servido.

La ceremonia de la degustación

Cuando todo esté listo, llega el momento de disfrutar con el resultado. Deja que el vino se airee un par de minutos en la copa. Cógela y mueve de forma suave haciendo círculos para que los aromas empiecen a subir.

En ese momento, acerca la nariz y huele para que el cerebro se prepare cuando lo tomes. Las papilas gustativas no solo están en la boca, sino que se activan en el cerebro y el olfato tiene mucho que ver.

No cojas la copa por el balón o la parte en la que está el vino. Sujétala por el cuello para que no se caliente y pierdas los matices.

Tampoco es bueno que tomes el vino de un trago. Mejor hazlo en pequeños sorbos para que en tu paladar se alargue la sensación.

El tema del maridaje

El maridaje de vinos con otros alimentos es una cuestión algo compleja. Hay quienes defienden la idea de que el vino no puede tomarse junto a otra cosa porque pierde gran parte de su sabor, mientras que otros aseguran que tanto el vino como el resto de alimentos que se combinan ganan.

¿Qué hacer? En realidad, haz lo que creas conveniente porque disfrutar de un vino no es someterte a un examen. Se toma para pasar un buen rato y vivir una experiencia, así que si te llama la atención maridar un buen caldo con un plato de jamón, queso, carnes, pescados o incluso chocolate, el resultado final determinará si es lo que esperabas y si quieres volver a hacerlo. Si no resulta todo lo placentero que te imaginabas, no tienes más que dar un paso atrás y quedarte solo con lo que hay en tu copa.

Bien seas un consumidor habitual o si simplemente quieres conocer más de cerca lo que se siente al tomar una copa de vino (bueno, evidentemente), estos tips te ayudarán a disfrutar de la experiencia. Si lo vas repitiendo, verás como descubres aún más detalles de esta particular y natural bebida.

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